La mejor tarotista de Madrid no existe, y te explico cómo elegir
Es de las cosas que más se buscan y de las que peor se contestan, porque el que responde siempre es parte interesada. Yo también lo soy: léelo sabiéndolo.
«Estoy buscando la mejor tarotista de Madrid.» Me lo han dicho por teléfono muchas veces, y siempre contesto lo mismo: esa señora no existe, y quien se ponga el cartel ya te ha dicho algo importante de sí misma.
No hay colegio profesional, no hay examen, no hay ranking. Cualquiera puede poner «la mejor vidente de Madrid» en un anuncio y no le pasa nada. Así que la pregunta útil no es quién es la mejor: es cómo se distingue a alguien de fiar, que sí se puede contestar.
Y sí, soy parte interesada, porque yo cobro por esto. Léelo con eso puesto.
Las siete preguntas
1. ¿Cuánto cuesta exactamente, antes de empezar?
Esta es la primera y la que más descarta. Una tarotista seria te dice el precio antes de tocar la baraja: tantos minutos, tanto dinero, IVA incluido. Si la respuesta es «depende de lo que salga» o «eso lo hablamos luego», cuelga. No hay ninguna razón honesta para no dar un precio. Yo tengo los míos publicados y los desgloso en cuánto cuesta una consulta en Madrid.
2. ¿Qué baraja usa y desde cuándo?
No hay una baraja mejor que otra. Lo que importa es que tenga una y lleve años con ella. Quien te diga que trabaja «con lo que le pida el momento» probablemente no ha estudiado ninguna. Yo uso el Rider-Waite desde 1988 y sigue siendo el mismo, con una carta pegada a mano.
3. ¿Da fechas exactas?
Si te dice «el 14 de marzo te llama», se lo está inventando. Nadie pone fechas de calendario. Lo que sí se lee son ciclos: algo que se cierra, algo que se mueve, algo que va para largo. Es menos espectacular y es lo único que se sostiene.
4. ¿Lee sobre otras personas?
«Dime qué está pensando él» es la petición más frecuente y la que hay que saber rechazar. Quien acepta leer a alguien que no ha pedido la consulta te está vendiendo lo que quieres oír, y además nunca vas a poder comprobarlo. Lo correcto es leerte a ti dentro de esa relación.
5. ¿Ofrece trabajos, rituales o limpiezas?
Aquí no hay matiz: si te ofrece cualquiera de esas cosas, es una estafa. No funcionan, no existen, y el negocio acaba siempre igual, con una segunda cantidad porque «se ha complicado». Yo pagué eso durante casi dos años, y no era una señora ingenua: llevaba quince leyendo cartas.
6. ¿Qué pasa si le cuentas un problema de salud?
Pregúntalo directamente. La respuesta correcta es «vete al médico» y nada más. Quien te diga que te ve «algo en el estómago» y se ofrezca a hacer algo al respecto está jugando con una cosa muy seria.
7. ¿Te llama después?
Una consulta termina cuando termina. Si al colgar te quedan llamadas perdidas, un mensaje diciendo que ha visto algo urgente o una oferta de segunda consulta con descuento por hoy, ya sabes lo que hay. Yo no llamo a nadie, nunca.
Cinco frases para colgar
- «Tienes algo encima, pero eso se quita.»
- «Puedo trabajar para que vuelva, pero hay que actuar hoy.»
- «Veo una desgracia y no te la puedo contar por teléfono.»
- «Yo no me equivoco nunca.»
- «Soy la mejor de Madrid.»
La estafa de este sector tiene siempre la misma forma: primero te asusto, después te vendo la solución al susto.
Lo que no importa tanto como crees
Que sea presencial. Mucha gente busca tarotistas o videntes presenciales en Madrid pensando que da más garantías. No las da. Un local en el centro con velas no acredita nada, y encima te va a costar el doble para pagar el alquiler. Yo cerré la consulta de casa en 2012 y leo mejor por teléfono; lo explico en vidente presencial en Madrid.
Las reseñas de cinco estrellas. Se compran por doce euros las diez. Las de tres estrellas bien escritas dicen muchísimo más.
Los años de experiencia por sí solos. Yo llevo treinta y tres y lo pongo en mi web, pero treinta años haciéndolo mal siguen siendo treinta años haciéndolo mal.
Dónde buscar, y dónde no
Una cosa más, porque me la preguntan mucho. Los listados de «las mejores tarotistas de Madrid» que salen los primeros casi nunca son un ranking: son páginas donde se paga por aparecer, y el orden lo decide quién pagó más. No digo que quien sale ahí sea malo; digo que salir ahí no significa nada y conviene saberlo.
Lo que sí sirve: el boca a boca de alguien que haya consultado de verdad, y leer un rato lo que esa persona escribe. Si tiene web, mírala diez minutos. ¿Publica el precio? ¿Dice lo que no hace? ¿O está todo lleno de promesas y de fotos de bolas de cristal? En diez minutos se ve bastante, y es gratis.
La prueba de los dos minutos
Si tuviera que quedarme con una sola señal, sería esta: fíjate en si te pregunta o si te habla.
Quien empieza soltándote una parrafada sobre lo que ve en ti antes de saber cómo te llamas está recitando un guion. Quien empieza preguntándote qué te pasa, y luego se calla y escucha, está trabajando.
Es lo que hago yo al descolgar, y no por técnica comercial: es que la mitad de las veces la consulta cambia entera con esa respuesta. La gente llama preguntando por su pareja y acaba hablando de su madre.
Y si ya te has equivocado
Pasa, y le pasa a gente que sabe. No te machaques: el timo lo ha pulido alguien durante años y te pilla el día que estabas más floja.
Si te han cobrado por un trabajo o una limpieza, denúncialo. Guarda los justificantes, los mensajes y el número al que llamaste: es estafa y en España hay sentencias. Y si lo que quieres es contárselo a alguien que lo entienda sin juzgarte, para eso también estoy.
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