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Madrid

Cuánto cuesta una consulta de tarot en Madrid

Voy a poner cifras, incluidas las mías, y a explicar de dónde sale cada una. Es el artículo que a mí me habría venido bien leer en 2007.

Un reloj de cocina de cuerda sobre un mantel de lino, con tres cartas del tarot boca abajo y unas monedas sueltas

Cada vez que alguien me pregunta cuánto cuesta esto, noto que lo pregunta con una especie de vergüenza, como si el precio fuera un asunto sucio que no pega con el resto. Y a mí me pasaba lo mismo al principio: durante años me daba reparo decirlo por delante.

Estaba equivocada, y del revés. El precio a la vista es lo que te permite colgar tranquila. Lo que ensucia es lo otro.

Así que aquí van las cifras del sector en Madrid, tal como las veo yo desde dentro, y también las mías. Soy parte interesada, evidentemente. Léelo con eso puesto.

Las tres formas de pagar, y qué significan

1. Con tarjeta, a precio cerrado

Eliges los minutos antes de empezar, sabes el importe exacto y no se cobra nada más. Es lo que hago yo: quince minutos por ocho euros, media hora por catorce, una hora por veintitrés, con IVA incluido.

Lo que importa aquí no es el número, es la palabra cerrado. Si te dicen «según la profundidad del trabajo» o «eso lo vemos luego», no es que sea caro: es que no hay precio, y eso nunca es un descuido.

2. En la factura del teléfono, por minuto

Es el 806, que en mi caso cuesta 0,42 € el minuto desde un fijo y 0,79 € desde un móvil, IVA incluido. Tiene una ventaja real y un riesgo real, y las dos hay que decirlas.

La ventaja: no das ningún dato bancario y cuelgas cuando quieras, pagando solo los minutos hablados. Para mucha gente que desconfía —con razón— de meter una tarjeta en una web, esto es lo que le hace posible consultar.

El riesgo: se paga por minuto, y por minuto se puede estirar una llamada. Por eso en el 806 hay cosas que son obligatorias y que conviene que sepas: antes de conectarte tiene que sonar una locución gratuita diciendo el precio por minuto y quién presta el servicio, el rango está reservado a mayores de 18 años, y puedes pedirle a tu operadora, gratis y cuando quieras, que te desconecte el acceso a los números 80x. Si esa locución no suena, cuelga y no vuelvas a marcar ese número.

3. Lo que cobran en un gabinete presencial

En Madrid lo que veo va de treinta a ochenta euros la sesión de una hora, y en zonas como Salamanca o Chamberí se pasa de ahí sin problema. No digo que sea un abuso: un local en Madrid cuesta un dinero al mes y alguien lo tiene que pagar.

Digo otra cosa: el local no acredita nada. Ni la decoración, ni el recibimiento, ni las velas. Yo recibí en casa trece años y leo mejor por teléfono, así que no me vas a oír defender que lo presencial dé más garantías.

Y luego está lo que no es una tarifa, es un timo

Aquí cambio el tono, porque esto lo pagué yo. Lo cuento con detalle en querer a quien no te quiere, pero el resumen es que en 2007, después de separarme, pasé casi dos años llamando a un teléfono donde un hombre me decía que mi marido iba a volver.

El negocio nunca es la consulta. El negocio es lo que se vende después de la consulta:

  • El trabajo que hay que hacer. Doscientos, cuatrocientos, mil euros. Y siempre, siempre, aparece una segunda cantidad porque «se ha complicado». No funcionan, no existen y en España hay sentencias por esto.
  • La limpieza. Te dicen que tienes algo encima y te venden quitártelo. Primero el susto, luego la solución al susto: es la forma exacta de la estafa de este sector.
  • La urgencia. «Tenemos que actuar hoy.» La urgencia es la herramienta de venta más vieja que existe, y en esto es además la señal más fiable.
  • La llamada de vuelta. Si al colgar te quedan llamadas perdidas suyas o un mensaje diciendo que ha visto algo importante, ya sabes lo que hay. Yo no llamo a nadie, nunca, y no es amabilidad: es que sé para qué sirve esa llamada.

Cinco frases por las que hay que colgar

  • «Depende de lo que salga.»
  • «Tienes algo encima, pero eso se arregla.»
  • «Veo una desgracia y no te la puedo contar por teléfono.»
  • «La primera consulta es gratis.» Dicho por quien va a cobrar la segunda al triple.
  • «Yo no me equivoco nunca.»

Sobre la cuarta tengo que ser honesta, porque yo ofrezco la primera consulta gratis por WhatsApp. La diferencia no está en la primera: está en la segunda. La mía tiene el precio publicado antes de que descuelgues y no existe ninguna oferta de hoy.

Cuánto deberías gastarte

Me lo preguntan y contesto lo mismo siempre: lo que te sobre este mes, y una sola vez.

Una consulta de quince minutos bien aprovechada hace lo que tiene que hacer. Si al terminar necesitas otra a la semana siguiente con la misma pregunta, el problema no es que te falte información: yo no leo dos veces la misma pregunta en treinta días, y te lo digo por teléfono aunque me cueste la llamada.

Y si alguien te ha sacado dinero por un trabajo o una limpieza, denúncialo. Guarda los justificantes de pago, los mensajes y el número al que llamaste. Es estafa y se ha condenado.

Lo que puedes hacer antes de llamar a nadie

Dos preguntas, y las dos se contestan en treinta segundos por teléfono. Si falla una, cuelga:

  1. ¿Cuánto cuesta exactamente y qué incluye?
  2. ¿Va a haber algo más que pagar después?

No hay ninguna razón honesta para no contestarlas de golpe. Yo las tengo escritas en mi página de tarot para no tener ni que decirlas.

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Pregúntame lo que quieras

Precio cerrado antes de empezar y, si al colgar sientes que no te ha servido, te devuelvo el dinero.

O pídeme la primera consulta gratis por WhatsApp

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