Tarot en Madrid, por teléfono y sin gabinete
Rider-Waite · desde 1993
Soy de Madrid, vivo en Madrid y llevo aquí toda la vida. Pero no tengo local, no hay sala de espera y no vas a venir a verme: no hago tarot presencial. Atiendo por teléfono, a cualquier hora, y eso resulta que funciona mejor. Si buscabas una consulta en persona, te lo explico sin rodeos en esta otra página.
Lo que sí puedes contratar aquí es una lectura de cartas en Madrid por teléfono, con el precio dicho antes de empezar: 15, 30 o 60 minutos, tú eliges. Si te preguntas dónde contratar tarot en Madrid sin que te den un susto al colgar, ese es todo el truco: que el precio esté escrito antes.
Mi baraja y por qué esa
Trabajo con el Rider-Waite, el de las escenas dibujadas, y con el mismo desde 1988: lo compré de segunda mano en el Rastro por doscientas pesetas, con una carta sustituida a mano por una copia recortada que todavía sigue ahí.
No es que sea mejor que otras. Es que en el Rider todas las cartas cuentan una escena, también las de los palos, y eso por teléfono se agradece: puedo describirte lo que hay dibujado y tú lo ves conmigo aunque no la tengas delante. Con una baraja de palos sin escena, la lectura depende mucho más de que te fíes de mí.
Y sí, leo las cartas del revés. Una carta invertida no es un castigo ni una desgracia: suele ser la misma cosa pero atascada, o mirando hacia dentro. Quien te diga que las invertidas «traen mal» está haciendo exactamente lo que no hay que hacer, que es vender miedo.
Las tres tiradas que hago, y ninguna más
- Tres cartas. Lo que hay, lo que no estás viendo y hacia dónde va. Es la de las preguntas concretas y la que uso en la mayoría de las consultas de quince minutos.
- La herradura de cinco. La de los vínculos: tú, la otra persona, lo que os une, lo que os separa y el paso siguiente. Media hora, porque hay que hablar.
- Una sola carta. Cuando ya sabes la respuesta y lo que necesitas es mirarla. Es la tirada más barata y a veces la más útil.
No hago tiradas de veintidós cartas, ni cruces celtas completas, ni «lecturas anuales» de doce meses. Cuantas más cartas hay encima de la mesa, más fácil es encontrar en ellas lo que la persona quiere oír.
Cómo es la llamada, paso por paso
- Descuelgo y te pregunto lo mismo que le pregunto a todo el mundo: cuéntame qué te pasa, y empieza por donde quieras.
- Te escucho entera. Apunto en el cuaderno la fecha, tu nombre de pila y tu pregunta con tus palabras, no con las mías.
- Repito la pregunta en voz alta antes de tirar. Aquí es donde media España dice «bueno, en realidad lo que quiero saber es otra cosa». Entonces tiramos por esa.
- Tiro, y te cuento lo que veo mientras lo voy viendo. También la parte que no apetece.
- Cerramos con una sola cosa concreta que puedas hacer esta semana. No con «ten paciencia y confía», que no es un consejo, es una despedida.
Lo que no vas a encontrar aquí
Las reglas de la casa
Fechas
Ciclos sí, calendario no. «El 14 de marzo» no existe.
Amarres
Ni trabajos, ni rituales, ni retirada de males. Es estafa y hay sentencias.
Lecturas de terceros
A quien no ha llamado no le leo las cartas.
Diagnósticos
Salud, embarazo y muerte, al médico. Y sin cobrarte la consulta.
Urgencia
Ni ofertas de hoy, ni segundas consultas con descuento, ni llamadas mías.
Sorpresas en el precio
Eliges los minutos antes de empezar. No se cobra nada más.
Tarifas
IVA incluido
| 15 minutos | 8 € |
|---|---|
| 30 minutos | 14 € |
| 60 minutos | 23 € |
Con tarjeta
Eliges los minutos antes de empezar y no se cobra nada más. IVA incluido. Si al colgar sientes que no te ha servido, me lo dices y te devuelvo el dinero.
En tu factura de teléfono
0,42 €/minuto desde red fija y 0,79 €/minuto desde red móvil, IVA incluido. No hace falta dar ningún dato bancario y solo pagas los minutos hablados. Servicio para mayores de 18 años.
Y dos cosas que no cambian nunca: yo no te llamo y no hay segunda consulta con descuento.
De qué parte de Madrid me llaman
Y desde cualquier otro sitio
Al ser por teléfono, da exactamente igual dónde estés. Lo digo porque mucha gente pregunta si atiendo «en su zona», y la respuesta es que la zona no existe: existe el teléfono.
De la Comunidad de Madrid me llaman de todas partes: del centro y de Chamberí, que es mi barrio, pero también de Fuenlabrada, Alcobendas, Alcalá de Henares, Getafe, Móstoles o San Agustín del Guadalix. Y de fuera: Toledo, Valladolid, Guadalajara. Ninguna de esas personas ha tenido que coger un coche, y ese es justo el motivo por el que dejé de recibir en casa.
Dicho eso, sí noto diferencias por barrio, y no son las que parecen. Del centro, Chamberí y Salamanca me llaman más por trabajo y por decisiones. De Tetuán, Carabanchel, Usera y Vallecas, que es de donde vengo, más por familia y por dinero. De las afueras —Alcalá, Getafe, Móstoles, Las Rozas— me llaman de noche, cuando los niños ya están dormidos.
Y de Madrid entero me llaman por lo mismo a las tres de la mañana: por alguien que no contesta.
También atiendo a gente de toda España, y a españoles fuera. Lo único que no hago es atender en otro idioma: las consultas son en castellano.
Marca cuando quieras
No hace falta cita. Descuelgo yo o alguna de mis compañeras, a la hora que sea, todos los días del año.